Documentando el arte, el arte de documentar

En categoría(s): Estrenos por cabarca el 20-01-2011

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ettgsPor Sara Granados

En el año 2010, fueron estrenados dos documentales de especial atención para los amantes del arte contemporáneo, uno de ellos con gran audiencia en el pasado Festival InEDIT Nescafé, en Santiago.
Se trata de “Exit through the gift shop” (“Salida a través de la tienda de regalos”, 2010), del artista británico Banksy, reconocido por sus instalaciones e intervenciones en las calles de varios países, y cuyo rostro hasta la fecha nunca hemos visto y probablemente no veremos, porque en el documental nos lo oculta todo el tiempo y sólo escuchamos una voz tórrida, como el movimiento underground que representa.

Banksy, que se estrena como realizador, cuenta que lo hace más por accidente, porque la idea era que él sería el personaje y otro el realizador, pero los papeles se invirtieron y la historia toma un giro radical cuando el supuesto realizador, un francés adicto al cine, Thierry Guetta, siente que lo que debe hacer es su arte y no simplemente documentar el de otros.
El documental describe el recorrido del arte callejero a través de sus principales exponentes, Space Invader, Shepard Fairey, Zeus, todos recorriendo y “rayando” paredes. El francés los conoce y entrevista a todos, filma sus técnicas, los sigue por la ciudad con una cámara que nunca se apaga. Llegar a Banksy es el mayor logro del galo: encuentra al más oculto y como documentalista se gana su confianza inmediatamente. Sin embargo, este realizador que ha filmado su vida desde muy joven considera que al grabar congela un trozo de tiempo, pero aquello que graba, es decir, la cinta misma, deja de ser algo importante para él.
Entonces, estamos frente al documentalista natural, una especie de Jean Rouche glam, rodeado de miles de cintas sin nombre y sin fecha, donde cualquier intento de montaje tendrá como resultado un recuento subjetivo, como un mal sueño lleno de escenas inconexas.
Al final de todo esto, Banksy monta lo que se convierte en la vida del francés; de personaje pasa a ser director, haciendo lo que mas le gusta, ocultarse.
Por otro lado, tenemos a Tamra Davis con su documental “Jean-Michel Basquiat. The radiant child” (“Jean-Michel Basquiat. El niño radiante”, 2010), un filme lleno de momentos de la vida de este artista revolucionario del arte contemporáneo. La directora emplea un collage de archivos recobrados, mientras Basquiat habla a la cámara en una entrevista realizada dos años antes de su muerte.

En el documental, lo vemos rodeado de artistas y curadores, de sus amigos que de las calles pasaron a las galerías con sus propuestas de color y sus protestas de vida. La realizadora guardó estas cintas durante veinte años, ahora despertándolas en un montaje biográfico.
Finalmente, tenemos un artista vivo y otro muerto, ambos dueños de un sentido único en su apreciación del arte, y dos documentales sobre arte con un sentido especial sobre la apreciación del documental. Porque documentar es rescatar y, a la vez, estampar en la cinta un mensaje, al igual que un graffiti, al igual que una pintura en un juego de llantas.

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