Una original pero sobrecargada guerra civil
Publicado en (Cine en su Casa) por cabarca el 15-01-2012
Alex de la Iglesia vuelve a sus orígenes con esta película, después de haberse perdido con ese fallido experimento británico que fue “Los crímenes de Oxford” (2008).
“Balada triste de trompeta” es una película donde el director retoma el humor negrísimo que lo caracteriza y vuelve a hacer gala de su habilidad para montar secuencias de acción recargadas y ultraviolentas, a la vez que graciosas por su inverosimilitud.
La película tiene uno de los comienzos más llamativos del cine español de las últimas décadas. Se inicia con una función de circo donde dos payasos ejecutan una rutina en la España de fines de la guerra civil, la que es interrumpida por un bombardeo y más tarde por las tropas republicanas que se llevan a la fuerza a todos los hombres capaces de cargar un fusil o de blandir un machete.
Hecha la introducción, comienzan los títulos con un interesante ejercicio visual en el cual, con una música marcial, desfila por la pantalla una galería completa de imágenes alusiva a varias décadas en España desde el fin de la guerra civil hasta los ochenta. La secuencia nos habla de la importancia de las imágenes (la TV y el cine) en el devenir de la cultura española.
Se intercalan fotografías de Franco con las de los personajes protagonistas de la cinta, imágenes de la guerra con imágenes publicitarias de televisión, íconos del cine de monstruos como Frankenstein con los rostros de autoridades de la época, dando a entender de alguna manera que la cúpula militar, la resistencia, la Iglesia y el pueblo son parte de un macabro juego de roles, personajes de un circo grotesco.
La cinta, ambientada al principio en los últimos años de la guerra civil española y más tarde en los setenta, narra la triste vida de Javier (Carlos Areces), quien es hijo de Payaso Tonto, interpretado por Santiago Segura, actor fetiche de Alex de la Iglesia. Payaso tonto ha sido tomado prisionero por las fuerzas falangistas y se encuentra recluido en un campo de concentración.
Javier intenta rescatarle, pero en el intento, Payaso Tonto muere a manos de un despiadado oficial de la guardia civil. Javier encuentra entonces una motivación para vivir, la de vengar la muerte de su padre, pero más tarde la venganza se torna contra el mundo que, sea por la fealdad física de Javier, sea por su personalidad tibia, siempre le ha tratado mal.
La película hace entonces un salto temporal de unos veinte años, lo que resulta un tanto desconcertante para el espectador, porque todo lo que hasta ese momento se había narrado nos preparaba para una película diferente a la que se desarrolla desde este punto. Vemos a Javier ya adulto, integrándose a un circo, donde conoce a Natalia (Carolina Bang), la mujer trapecista, y a su novio Sergio (Antonio de la Torre), el payaso alegre y sustento económico del circo, que a la vez es un sicópata violento que no puede ser más opuesto a Javier en todo, excepto en el amor que profesa a Natalia.
La trama se desarrolla entonces en torno a la pugna entre estos dos personajes por el amor de Natalia, pugna que va tomando cuerpo en situaciones exageradas e inverosímiles, con muchos muertos, balaceras y guiños a villanos y superhéroes malditos (Batman, El Pingüino). En algunas secuencias los estrambóticos personajes se ven involucrados en hechos históricos y se cruzan con personajes reales de esa época, como el mismísimo general Franco.
Se habla a lo largo del filme del ocaso de una era, el fin de la dictadura de Franco y el fin de la inocencia de la era pre televisiva, que significó entre otras cosas la muerte del espectáculo en vivo (el circo entre otros) como referente cultural de masas.
“Balada triste de trompeta” puede ser entendida de este modo, en un nivel básico de interpretación, como un discurso sobre la futilidad de la lucha por el poder en la nueva era de la información, donde para conquistar o someter la voluntad de un pueblo, las viejas estrategias ya no son válidas. Esta lucha es representada a través de la pugna enfermiza que sostienen los dos protagonistas por Natalia, personaje pasivo e indeciso que lo único que quiere en la vida es que alguien la haga reír. Natalia representa de este modo al pueblo de España.
La película nos remite de manera muy obvia a los primeros trabajos del director, “Acción mutante” (1992), “El día de la bestia” (1995) y sobre todo “Muertos de risa” (1999), dado que toma el humor como punto de partida para narrar una historia trágica y violenta. Hay algunas secuencias prácticamente iguales a las de estas películas, como cuando Natalia huye vestida de blanco, igual al personaje de “Acción mutante”, o como en la escena final que tiene lugar sobre una enorme cruz de donde los personajes terminan colgando (“El día de la bestia” termina sobre un enorme y feo edificio de Madrid).
No obstante, carece de la inteligencia de esas películas a la hora de encadenar situaciones hilarantes a través de un guión sólido. Esto no es de extrañar, puesto que “Balada…” es la primera película en la que Alex de la Iglesia prescinde de su habitual guionista, Jorge Guerricaechevarría.
“Balada triste de trompeta” no es el mejor trabajo de De la Iglesia: hay giros en el guión demasiado bruscos y que no se entienden bien, hay situaciones que se desarrollan de manera interesante pero que no terminan en nada, y la película está definitivamente sobrecargada de pirotecnia y de situaciones absurdas.
Aun así, resulta interesante al ser una película que ofrece un punto de vista muy diferente al que estamos acostumbrados a ver sobre la guerra civil española en cintas que se detienen en lo costumbrista (“La lengua de las mariposas”, “Pan negro”) o que elaboran un discurso infantil de la lucha del bien contra el mal (“El laberinto del fauno”).
Dirección y Guión: Alex de la Iglesia.
Año: 2010.
Duración: 107 minutos.
Países: España y Francia.
Fotografía: Kiko de la Rica.
Montaje: Alejandro Lázaro.
Música: Roque Baños.
Interpretación: Carlos Areces, Antonio de la Torre, Carolina Bang, Santiago Segura, Sancho Gracia, Manuel Tejada, Manuel Tallafé, Alejandro Tejería, Fernando Guillén Cuervo, Enrique Villén, Terele Pávez, José Manuel Cervino, Gracia Olayo, Luis Varela, Joaquín Climent, Juana Cordero, Raúl Arévalo y Fran Perea.
















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